Publicitar una página web: 7 formas de que la encuentre quien te interesa
La respuesta corta: una web recién hecha no la ve nadie. Es como abrir un local en una calle sin tránsito: por bonito que esté, hay que dar a conocer que existe.
Hay siete formas de hacerlo. Van aquí de la que más rinde a largo plazo a la que menos, con lo que cuesta cada una y —esto es lo que casi nunca se dice— cuándo no tiene sentido.
Y un aviso de partida: si tu web todavía no está bien construida, ninguna de las siete arregla eso. Traer gente a una página que no convence es pagar por que se vayan.
1. Salir en Google cuando buscan lo que vendes
Lo que cuesta: tiempo y trabajo, no dinero por visita. Cuándo rinde: siempre, pero tarda meses.
Es la única vía en la que el cliente llega solo y en el momento exacto en que te necesita: estaba buscando lo que haces. No has interrumpido a nadie ni has convencido a nadie.
Su precio es la paciencia. No se enciende hoy y funciona mañana: hay que estudiar qué busca la gente, tener una página por cada cosa que vendes y que esas páginas respondan mejor que las de la competencia. A cambio, una vez construido sigue trayendo gente los meses en que no inviertes nada, cosa que ningún anuncio hace.
Es una medición nuestra sobre 100 clientes que han pasado por Google Ads, Meta Ads y SEO: por eso es lo primero que recomendamos.
2. Un blog que responda lo que preguntan antes de comprar
Lo que cuesta: un artículo cada X semanas, sostenido. Cuándo rinde: cuando tu cliente investiga antes de contratar.
No es publicar novedades de la empresa. Es responder las preguntas que tus clientes escriben en Google antes de decidirse: cuánto cuesta, cuánto tarda, cómo elegir, qué pasa si sale mal.
Tiene un doble efecto que se suma: te trae gente que aún no te conocía y demuestra que sabes de lo tuyo antes de que te llamen. Pero solo funciona si los temas salen de lo que la gente busca de verdad, no de lo que se te ocurre. Eso pasa por la redacción SEO y por elegir bien las palabras clave.
Cuándo no: si vendes algo que se compra por impulso o por cercanía, el blog rinde poco. Un cerrajero de urgencias no necesita artículos.
3. Tu ficha de empresa en Google
Lo que cuesta: nada, y media hora al mes. Cuándo rinde: si tienes clientes de tu zona.
Cuando alguien busca un servicio cerca de donde está, lo primero que sale es el mapa con tres negocios. Estar ahí es gratis y, para un negocio local, suele ser lo que antes trae llamadas.
Lo que mueve esa posición: la categoría correcta, reseñas —y responderlas todas—, fotos nuevas cada mes y el horario al día. Lo tienes paso a paso en cómo aparecer en Google Maps.
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4. Anuncios en Google
Lo que cuesta: dinero, cada día. Cuándo rinde: cuando necesitas resultado ya.
Su virtud es que enciende hoy: pagas y apareces arriba esta misma tarde. Su defecto es simétrico: el día que dejas de pagar, desapareces.
Convierte bien porque aparece justo cuando alguien busca lo que vendes — no hay que convencer a nadie de que tiene el problema, ya lo tiene. Va bien para arrancar mientras el trabajo de fondo madura, para una promoción con fecha o para probar si un servicio nuevo interesa antes de invertir en él. Tienes el detalle en nuestro servicio de Google Ads.
5. Las redes sociales
Lo que cuesta: trabajo diario. Cuándo rinde: cuando tu trabajo se ve.
Bien usadas acercan, humanizan y te dan información sobre tus clientes que no conseguirías de otro modo. Mal usadas son una tarea diaria que no trae a nadie.
Dos reglas y poco más: estar solo donde estén tus clientes, no en todas, y entender que la red social sirve para que te conozcan, no para que te busquen. Quien ya sabe lo que necesita va a Google.
Funcionan especialmente bien cuando el resultado de tu trabajo se ve en una foto: reformas, peluquería, restauración, fotografía.
6. Vídeo o pódcast
Lo que cuesta: constancia, más que equipo. Cuándo rinde: cuando lo que vendes hay que explicarlo.
Ver a alguien explicando lo suyo genera una confianza que un texto no alcanza. Y el pódcast tiene una ventaja rara: la gente lo escucha entera mientras hace otra cosa, así que dispones de una atención que ningún otro formato te da.
No hace falta producción. Hace falta que se entienda lo que dices y que no lo abandones al tercer episodio, que es lo que pasa casi siempre.
7. Aprovechar la audiencia de otros
Lo que cuesta: poco o nada. Cuándo rinde: al principio, cuando aún no tienes público propio.
Colaboraciones, entrevistas, artículos como invitado, apariciones en pódcast ajenos, acuerdos con negocios que se dirigen a tus mismos clientes sin competir contigo. Es de las vías más baratas y de las menos usadas.
Y tiene un efecto secundario valioso: cuando alguien te menciona o te enlaza desde su web, eso también ayuda a que Google te tome más en serio.
Por dónde empezar
Si tuvieras que elegir dos, elige la 1 y la 3: salir en Google por lo que vendes y tener la ficha impecable. La primera tarda pero no se apaga; la segunda es gratis y da resultado en semanas.
Y antes de invertir en ninguna, mira cómo está tu web: puedes analizarla gratis y ver si está en condiciones de recibir a la gente que le mandes. Así trabajamos nosotros el posicionamiento SEO en Madrid y el diseño web, que van juntos.
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