¿Cuál es la estructura de una página web? Los cimientos que deciden si posicionas
La respuesta corta: la estructura de una web —o arquitectura— es cuántas páginas tiene, cuáles son y cómo se relacionan entre ellas. No es el diseño de cada página ni cómo se distribuyen los elementos dentro: es el mapa.
Y es la decisión más importante de todo el proyecto, porque cada página solo puede competir por una búsqueda. Si tu negocio hace seis cosas y tu web tiene cuatro páginas, hay dos cosas por las que nadie te va a encontrar. Eso no se arregla luego escribiendo mejor.
Estructura, diseño y partes: tres cosas distintas
Se confunden todo el rato, así que vale la pena separarlas:
- Las partes de una web son las secciones: la home, la de servicios, la de contacto.
- El diseño es cómo se ve cada una: colores, fotos, dónde va cada cosa.
- La estructura es la jerarquía: qué páginas existen, cuáles cuelgan de cuáles y cómo se enlazan.
Una estructura sencilla tiene tres niveles:
- La página principal. La homepage es la raíz, de la que nace todo.
- Las páginas pilares. Las cuatro o cinco principales, las que forman el menú.
- Las páginas secundarias. Lo específico, a lo que se llega desde una pilar: los servicios detallados, las landing pages, los artículos del blog.
Puede ser mucho más grande o completamente distinta. Lo que no cambia es el principio.
Por qué decide tanto
Porque la gente tiene que moverse sin pensar
Si alguien entra en la web de una empresa buscando el organigrama, se va derecho a «Sobre nosotros». Eso es la estructura funcionando: cada cosa está donde uno espera encontrarla.
Tres decisiones lo resuelven casi todo:
- Qué va en el menú. Solo las pilares. Un menú con quince entradas no es completo, es imposible de leer.
- Que se llegue a todo en pocos clics. Si hay que atravesar cinco páginas para llegar a algo, poca gente llega.
- Qué manda en la home. La portada reparte visitas al resto del sitio: lo que destaques ahí es lo que se visitará.
Porque es la base del posicionamiento
Por tres motivos concretos:
- Puedes dirigir la autoridad. Los enlaces internos reparten fuerza dentro de tu web. Con una estructura clara decides qué páginas reciben más.
- Sabes por qué compite cada página. Y por tanto qué tiene que decir cada una.
- Evitas que compitan entre sí. Que es el problema del último apartado.
¿Te ayudamos con esto? Cuéntanoslo y te asesoramos sin compromiso →
4 decisiones para una estructura que posicione
1. El estudio de palabras clave va primero, no al final
Es el error de orden más caro que existe. Mucha gente monta la web y luego se pregunta por qué palabras podría posicionarla. Va al revés: son las palabras clave las que te dicen qué páginas tiene que tener tu web.
Un ejemplo. Imagina una tienda de informática que vende ordenadores, tablets y móviles:
- Home: compite por lo general del negocio, «tienda de informática online».
- Categorías: una página por familia — ordenadores, tablets y móviles —, cada una con su búsqueda de compra: «comprar ordenadores online».
- Subcategorías: aquí caben las búsquedas más largas y concretas, del tipo «comprar móvil Samsung».
- Fichas de producto: compiten por el nombre del artículo.
Fíjate en que todas esas son búsquedas de quien ya quiere comprar. Puedes ver los tipos de palabras clave y cómo leer la intención de búsqueda para distinguirlas.
Las búsquedas informativas —las de quien todavía está aprendiendo— no van en estas páginas: van en el blog, que es donde alguien te conoce antes de necesitarte y entra en tu embudo.
2. Pocos niveles de profundidad
La profundidad es cuántos clics hacen falta desde la portada para llegar a una página. Lo razonable es que a lo importante se llegue en tres como mucho.
Por quien navega, primero: nadie atraviesa seis pantallas buscando un precio. Y también por Google: una página enterrada muy abajo y con pocos enlaces internos recibe menos visitas del rastreador y tarda más en tenerse en cuenta. No es que no la vaya a ver nunca; es que le das menos motivos para considerarla importante.
3. Enlazado interno con criterio
Los enlaces internos son la forma de decirle a Google qué páginas te importan más. Dos reglas:
- Las páginas importantes reciben más enlaces, desde el menú, desde otras páginas y desde los artículos del blog.
- Si quieres empujar algo que no está en el menú, enlázalo desde la portada.
Y una tercera que casi nunca se menciona: comprueba que enlazas a páginas vivas. Mandar autoridad a una página que has desindexado o que redirige a otro sitio es tirarla.
4. Una página, una búsqueda
Imagina una tienda de artesanía con una categoría de «cuencos de cerámica». Meses después publica un artículo explicando qué son los cuencos de cerámica. Ahora tiene dos URLs compitiendo por lo mismo.
Eso es la canibalización: Google no tiene claro cuál enseñar, reparte las señales entre las dos y ninguna llega tan arriba como habría llegado una sola. Con la estructura decidida de antemano no pasa, porque cada página nace sabiendo a qué aspira. De paso te ayuda a detectar el contenido duplicado, que en tiendas online es el problema más habitual.
Los cimientos primero
Se puede rehacer el diseño de una web sin tocar la estructura. Al revés no: cambiar la estructura significa cambiar URLs, redirigir lo viejo y esperar a que Google lo reprocese. Por eso conviene acertar antes de dibujar nada.
Nadie puede prometerte que una web quede a salvo de los cambios de algoritmo —quien lo prometa, desconfía—. Lo que sí puede hacerse es construirla de forma que responda de verdad a lo que la gente busca, que es lo que mejor aguanta el paso del tiempo.
Si quieres saber cómo está la tuya, puedes analizarla gratis. Y aquí tienes cómo trabajamos el diseño web en Madrid y el posicionamiento SEO.
¿Te ayudamos con esto? Cuéntanoslo y te asesoramos sin compromiso →