¿Cómo hacer una página web profesional? Lo que la separa de una web bonita
La respuesta corta: una página web profesional no es una web bonita hecha por un profesional. Es una web que tiene un objetivo de negocio y está construida para cumplirlo: que te encuentre quien no te conoce, que se entienda en diez segundos y que sea fácil dar el paso de contactar.
Lo que la separa de una web «normal» no se ve. Está en la estructura que hay debajo y en las decisiones que se tomaron antes de dibujar la primera pantalla.
Qué significa «profesional» aquí
Casi todo el mundo lo entiende como acabado: buenas fotos, tipografía cuidada, que no se descuadre en el móvil. Eso es necesario y no basta, porque una web puede estar impecable y no traer un solo cliente.
La prueba está en cómo la usa la gente. Una web profesional:
- Sale cuando alguien busca lo que vendes, no solo cuando busca tu nombre.
- Se entiende sin esfuerzo: en unos segundos queda claro qué haces, para quién y dónde.
- Pone el contacto a mano, en todo momento y sin formularios interminables.
- Carga rápido en un móvil con mala cobertura, que es donde te van a mirar la mitad de las veces.
Si falla la primera, las otras tres no llegan a jugarse: no entra nadie a comprobarlas.
Empieza por el objetivo, no por el diseño
Antes de hablar de colores hay que responder una pregunta incómoda: ¿qué tiene que pasar para que esta web haya merecido la pena?
No vale «tener presencia». Vale «que me lleguen cinco presupuestos al mes», «que la gente reserve sin llamar» o «que dejen de preguntarme por teléfono cosas que ya están escritas». Cada uno de esos objetivos da una web distinta.
De ahí sale lo demás: qué páginas hacen falta, qué tiene que decir cada una y qué acción se le pide a quien llega.
Los cuatro ingredientes
1. Una estructura pensada para posicionar
Es el que más pesa y el que menos se ve. Cada página compite por una búsqueda, así que la lista de páginas sale de la lista de búsquedas que quieres ganar, no del menú que trae la plantilla. Si haces seis cosas, necesitas seis páginas.
Lo desarrollamos en cuál es la estructura de una página web y en cómo se junta con el diseño en diseño web SEO.
2. Textos escritos para quien va a leerlos
No para quien los firma. Que hablen del problema de quien entra, con sus palabras, y que respondan lo que de verdad se pregunta: cuánto cuesta, cuánto tarda, qué pasa si no funciona, quién sois.
3. Llamadas a la acción claras
Que en cada página esté claro cuál es el siguiente paso y sea uno solo. Una web con siete botones distintos compitiendo entre sí no consigue que se pulse ninguno.
4. Velocidad
Ha dejado de ser un detalle técnico para convertirse en la primera impresión. Una web que tarda en abrir en el móvil pierde gente antes de que llegue a ver el diseño por el que pagaste.
Y es lo más fácil de comprobar de todo: se mide con la herramienta de Google, gratis, en medio minuto.
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La pregunta que revela si te la están haciendo bien
Cuando pidas presupuesto, sea a quien sea:
«Enséñame la nota de velocidad de una web que hayáis hecho, medida con Google, en móvil.»
No admite discusión y se comprueba en el momento. Puedes empezar por nuestra portada, que puntúa entre 99 y 100 sobre 100 en móvil, y compararla con la del presupuesto que tengas encima de la mesa.
La segunda pregunta, igual de reveladora: «¿de dónde sale la lista de páginas de mi web?». Si la respuesta es «de la plantilla» o «de lo que suele llevar una web», ya sabes que la estructura no se ha pensado para ti.
Si vas a encargarla
Ten decidido antes de la primera reunión qué servicios quieres vender, cuáles te rentan más y qué quieres que haga la gente al entrar. Con eso, la conversación va sobre tu negocio y no sobre gustos.
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